Carta de amor


Querida abuela:
Hace prácticamente dos semanas, se celebró el día de San Valentín, ello es un motivo de celebración para mucha gente. Sin embargo, en nosotros causa tristeza, puesto que este día nos hace recordarte un poquito más de lo que lo hacemos diariamente, aunque ya es bastante. Pues, años atrás, el 14 de febrero no solo celebrábamos el amor, sino también tu Santo. Siempre estuvimos orgullosos de tu nombre y de todo en lo que en él reflejabas. Tu valentía, tu fortaleza, tu fuerza, tu lucha interior que fue perseverante hasta el fin de tus días. Valentina era un nombre creado para ti.
Abuela, tú, que callaste mucho, tú, que soportaste determinadas cosas que no merecías, tú, que tenías una paciencia ingente, tú, que tan reservada eras, aunque te hacías de querer a la mínima. Tú, que siempre fuiste una persona honesta y que mantuviste un hogar con esfuerzo para tu familia, aportándoles un cariño y afecto que solo tú condecías, sabiendo que era lo mejor para tus hijos. Tú siempre te mereciste lo mejor, y a día de hoy sigo esperando que estés cómoda y descansando en un buen lugar.
Hoy, parada frente al ordenador y escribiéndote esta carta, me doy cuenta de que siempre nos faltó un final, una despedida, un último beso. Sin embargo, esto no pudo ser, tras luchar contra la enfermedad que te iba deteriorando y la cual te hizo fallecer aún siendo joven, te fuiste un día gris, entonces todo se volvió sombra, y de alguna manera, no ha vuelto a salir el sol. 
Nos haces mucha falta aquí abuela, necesitamos que nos sigas transmitiendo tu serenidad y tranquilidad. Ojalá y seguir viendo tu cara, sintiendo tu presencia física. Pese a ello, y aunque ya no estés, sé que me cuidas desde el cielo, a mí y a todos, porque, aunque siempre fuiste en cierto grado misteriosa, siempre nos quisiste. Y aunque no fueras una persona de demostrar tu amor, este se te notaba en el más mínimo detalle que tenías hacia nosotros. Cada beso, cada visita, cada cosa vivida y que no volverá a suceder, cada momento que pasamos... todo eso está grabado y permanecerá para siempre abuela.
Aquí estamos todos bien, tu marido, tus hijos y tus nietos, aunque te echemos mucho de menos, sabemos que nos cuidas y que nos abrirás los brazos una vez más, como siempre hacías y de lo que nunca te cansabas.
Nunca te di las gracias por ser simplemente tú, por todo lo que hiciste en vida por nosotros y por lo que sigues haciendo desde el otro lado. Infinitas gracias por todo.
Eres la estrella que más brilla en el cielo y el mejor ángel que en él habita. 
Te quise, te quiero, y te querré, Tina ❤

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